Hablamos indiferentemente del cambio climático porque la evidencia del cambio es tan lenta; somos tímidos al usar el término crisis climática, o más realísticos de un desastre climático. Desde los años 70 sabemos que la contaminación de la atmósfera ha llegado a un nivel tal, que el calentamiento global continuara por varias décadas, aunque la contaminación hubiese terminado en 1980.
Ante la persistencia recurrente de organizaciones y sistemas tóxicos, me pregunto si a todo lo que podemos aspirar es a obtener recursos y capacidades personales para no vernos afectados por la toxicidad.
Hay ya muchos fundamentos jurídicos de la responsabilidad corporativa que están reconocidos en la normativa internacional y en nuestro ordenamiento ; incluso muchos se corresponden con “derechos y deberes fundamentales” o “principios rectores de la política social y económica” del Título I de nestra Constitución (CE). Como funcionario público no puedo olvidarme del art. 103 (CE): «la Administración Pública sirve con objetividad los intereses generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación con sometimiento pleno a la ley y al Derecho»...
Juan, mi quiosquero de cabecera, me dice que todos nos estamos volviendo viejos, se cual fuere nuestra edad; y que eso es culpa e esta crisis de nunca acabar, que nos constriñe, nos maltrata y nos desespera; que ha hecho crecer la economía sumergida y aflorar los billetes de 200 y 500 euros, antes guardados no se sabe dónde, siempre a buen recaudo y a la espera de tiempos mejores, de urgencias familiares, imprevistos o de vaya usted a saber.
La cafetería del Casino de Madrid, es el elegante lugar en el que en la mañana de este viernes hemos tenido la oportunidad de conversar brevemente con Jordi Sevilla, ex ministro y asesor de PwC en la actualidad. La entrevista se ha celebrado en un receso de la VII Jornada sobre Responsabilidad Corporativa organizada por Vodafone y el Club de Excelencia en Sostenibilidad.
Aunque todo empezó con una declaraciones de Cesar Alierta, presidente de Telefónica, en Bilbao, sus tesis han sido respaldadas por el ministro de Industria del Gobierno de un país europeo –el español- que trata de promover desde el boletín oficial el cambio de modelo productivo hacia la sostenibilidad.
La polémica es consustancial a la evolución intelectual. Pero "una ciencia que avanza, nunca acaba en el punto de partida. Einstein revisa a Newton, pero no te manda de vuelta a Aristóteles". Por ejemplo, con la polémica "neo" parece que los keynesianos están aprovechando la actual crisis económica para liquidar a los clásicos. En el caso de la responsabilidad social corporativa (RSC) también es tentador resucitar de nuevo la polémica teórica de "obligatoriedad vs. voluntariedad"
No vale cruzarse de brazos. Hay que actuar decididamente porque está demostrado que los buenos sólo ganan a los malos cuando, además de creer en lo que hacen, los buenos son más.
Hay que olvidarse del facilismo, que fue capaz de arrebatarnos a todos, se hizo costumbre e invadió sin remedio todos los ámbitos de nuestra vida que, en el fondo, es una tarea llena de rectificaciones y de aprendizajes interiores donde deben primar la cultura del esfuerzo, del trabajo y de la decencia. La crisis nos ayudará a convencernos definitivamente de que el hombre enajenado (el autómata de Erich Fromm) no es persona, sino la mera apariencia de un ser humano.
Ya puestos a hablar de conocimiento, convendría explorar qué tipo de conocimiento reconocemos como tal y qué tipo de conocimiento excluimos de nuestra atención.
Los ciudadanos de los países latinoamericanos aprueban con una nota media de 6,5 el comportamiento y las políticas de responsabilidad social que están llevando a cabo las empresas españolas en sus países.
Para la investigadora, Vanina Farber, del estudio se desprende la idea de que el compromiso con la responsabilidad social por parte de las empresas es sincero, sin embargo su aplicación práctica se critica por incipiente, más ligada a la filantropía y poco proactiva.
Continuamos con las tribulaciones en Industrias Oliver sobre su intensificación de prácticas responsables. En el capítulo anterior, que recomendamos leer primero , dejamos a Lorenzo Coll, recién nombrado a cargo a coordinar las actividades de responsabilidad social de Industrias Oliver, acordando con Clara, su asistente, la estrategia a seguir.
¿La Norma ISO 26000 será o no certificable?… A pesar de que en Internet existen al día de hoy existen 127.000 entradas sobre certificación con ISO 26000…La respuesta es NO
La transparencia es una obligación de las empresas cotizadas para con la sociedad económica y financiera en la que operan. Read more: http://www.diarioresponsable.com/articulo/9595-la-rsc-es-voluntaria-la-transparencia-es-obligada-y-obligatoria#ixzz0Qd7