Durante años, hablar de movilidad eléctrica ha sido hablar del futuro. Los nuevos vehículos que iban a llegar, más eficientes, a nuestras carreteras; las baterías más seguras; las infraestructuras necesarias… Todo para ‘mañana’. Sin embargo, esos vehículos ya están aquí, las infraestructuras están disponibles y, sobre todo, la demanda crece y crece. La conversación ha cambiado y la electrificación del transporte ya no es una hipótesis: es uno de los procesos de transformación industrial y energética más relevantes de nuestro tiempo.