El propósito que no se vive también se paga
España deja de generar unos 44.500 millones de euros al año por la distancia entre el propósito declarado y el vivido por los empleados.Durante años, quienes trabajamos cerca de los equipos de sostenibilidad, responsabilidad corporativa y comunicación hemos peleado para que las empresas se preguntaran para qué existen, más allá del beneficio. Esa batalla, en buena parte, está ganada. Hoy el 70 % de las empresas españolas dice tener un propósito. Lo encontramos en la web, en la memoria anual y en el informe de sostenibilidad.
De Barcelona a Antalya: impacto social y descarbonización industrial
¿Qué relación hay entre la Semana del Impacto de Barcelona, que acaba de concluir, y la próxima COP31, que se celebrará en Antalya (Turquía)? Ambas parten de una misma aspiración: que las personas y el planeta puedan prosperar juntos. Para ello hace falta una visión sistémica, capaz de comprender las interdependencias entre las decisiones de personas, empresas e instituciones. Mantener esa perspectiva resulta difícil en medio del ruido cotidiano, la inmediatez de las redes sociales y el clima político actual. Sin embargo, es imprescindible para reducir las emisiones y confiar en que las conversaciones y negociaciones de las COP se traduzcan en resultados.





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