Las organizaciones no lucrativas tienen que asumir unas responsabilidades sociales, entre las cuales en relación con la familia. En este artículo se propone una buena práctica para cada una de las tres relaciones con las entidades: socio, voluntario y trabajador.
Si la sociedad no fortalece el compromiso de no hacer aceptables y plausibles ciertos comportamientos personales y corporativos, la RSE no podrá aportar el sentido de cambio cultural que lleva implícito y fracasará en su máximo reto