Cuando hablamos de Responsabilidad Social, siempre decimos que no es una práctica exclusiva de las empresas sino que todas las organizaciones deben comprometerse en este sentido y mencionamos las ONG, las fundaciones...y la administración pública. Este es el discurso políticamente correcto.
“Vivimos en una sociedad enferma”, esta frase la oí en unas jornadas que no puedo citar porque he olvidado su nombre así como el nombre de la persona que pronunció dicha sentencia.
Aunque no pueda hacer una cita correcta -cosa que lamento-, dejo constancia que la frase no es mía y que la adopto porque me quedó gravada por su evidencia, su contundencia y la alarma que genera leerla.
Las organizaciones no lucrativas tienen que asumir unas responsabilidades sociales, entre las cuales en relación con la familia. En este artículo se propone una buena práctica para cada una de las tres relaciones con las entidades: socio, voluntario y trabajador.
Forética organiza en Madrid y Barcelona, los próximos 17 y 18de noviembre respectivamente, su segunda Master Class del año bajo el título "Gestionar la diversidad en las organizaciones: una cuestión de negocio". La sesión, de hora y media de duración, correrá a cargo del profesor Kenneth A. Dubin, y ofrecerá una revisión estratégica de cómo manejar los aspectos de diversidad dentro de las empresas, combinando la dimensión académica con la praxis enfocada a la mejora de la competitividad.
Si la sociedad no fortalece el compromiso de no hacer aceptables y plausibles ciertos comportamientos personales y corporativos, la RSE no podrá aportar el sentido de cambio cultural que lleva implícito y fracasará en su máximo reto