El Comité de las Regiones (CdR) de la Unión Europea ha adoptado de forma unánime una opinión a favor del comercio justo, destacando la necesidad de una estrategia europea y un plan de acción a favor de éste, a nivel estatal, regional y local.
El 6% de las empresas líderes excluyen a los proveedores que no gestionan sus emisiones y el 56% se compromete a hacerlo próximamente. Además, el número de empresas con criterios sobre cambio climático en compras se triplicará en los próximos cinco años.
La Convención de la ONU sobre Cambio Climático ya ha recibido los objetivos voluntarios de reducción de emisiones de dióxido de carbono de 55 países, responsables de un 78% de las emisiones contaminantes. Entre ellos están: Australia (5-25% respecto al 2000), Canadá (17% respecto a 2005), Croacia (5% respecto a 1990) y los 27 países de la UE (20-30% respecto a los niveles de 1999).
Ayudan a combatir el cambio climático y la crisis social y financiera. Pero pueden hacer mucho más. Son el principal camino hacia la economía verde, hacia un modelo de desarrollo sostenible e igualitario.
Por una Unión Europea que ponga primero a las personas y el planeta. Bajo ese ambicioso lema llega Spring Alliance, una campaña impulsada por cuatro grandes entidades europeas de la sociedad civil (Oficina Europea de Medio Ambiente, Conferencia Europea de Sindicatos, Plataforma Social y Concorde) y respaldada por organizaciones de todos los ámbitos de la sociedad civil.
Estamos en una crisis que hace que nos replanteemos el modelo de desarrollo imperante hasta este momento. Una crisis que pone de manifiesto la insostenibilidad de un sistema económico y financiero alejado de la economía real, más especulativo que productivo, y ajeno a los criterios de sostenibilidad. Una crisis económica, social y ambiental, solemos decir. En definitiva: una crisis de sostenibilidad si entendemos ésta como el equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental. Como en todas las transiciones, hay mucho sufrimiento escondido tras las cifras del desempleo y la precariedad. Sufrimiento que, sin duda, deberá ser debidamente atendido para minimizarlo al máximo.
El nuevo número de la revista realiza este mes una radiografía del llamado empleo verde como apuesta frente a la crisis económica, social y medioambiental que vive nuestro país. El nuevo mercado medioambiental, las inversiones públicas y privadas en torno a él y la generación de empleo son algunos de los temas que se abordan en esta ocasión.
No vale cruzarse de brazos. Hay que actuar decididamente porque está demostrado que los buenos sólo ganan a los malos cuando, además de creer en lo que hacen, los buenos son más.
Hay que olvidarse del facilismo, que fue capaz de arrebatarnos a todos, se hizo costumbre e invadió sin remedio todos los ámbitos de nuestra vida que, en el fondo, es una tarea llena de rectificaciones y de aprendizajes interiores donde deben primar la cultura del esfuerzo, del trabajo y de la decencia. La crisis nos ayudará a convencernos definitivamente de que el hombre enajenado (el autómata de Erich Fromm) no es persona, sino la mera apariencia de un ser humano.
Ya puestos a hablar de conocimiento, convendría explorar qué tipo de conocimiento reconocemos como tal y qué tipo de conocimiento excluimos de nuestra atención.
Los ciudadanos de los países latinoamericanos aprueban con una nota media de 6,5 el comportamiento y las políticas de responsabilidad social que están llevando a cabo las empresas españolas en sus países.
Para la investigadora, Vanina Farber, del estudio se desprende la idea de que el compromiso con la responsabilidad social por parte de las empresas es sincero, sin embargo su aplicación práctica se critica por incipiente, más ligada a la filantropía y poco proactiva.
Continuamos con las tribulaciones en Industrias Oliver sobre su intensificación de prácticas responsables. En el capítulo anterior, que recomendamos leer primero , dejamos a Lorenzo Coll, recién nombrado a cargo a coordinar las actividades de responsabilidad social de Industrias Oliver, acordando con Clara, su asistente, la estrategia a seguir.
¿La Norma ISO 26000 será o no certificable?… A pesar de que en Internet existen al día de hoy existen 127.000 entradas sobre certificación con ISO 26000…La respuesta es NO
La transparencia es una obligación de las empresas cotizadas para con la sociedad económica y financiera en la que operan. Read more: http://www.diarioresponsable.com/articulo/9595-la-rsc-es-voluntaria-la-transparencia-es-obligada-y-obligatoria#ixzz0Qd7