Muchas empresas en América Latina todavía están buscando una dirección en cuanto a sus acciones de responsabilidad social. Algunas acciones están alineadas con su negocio, mientras que otras son actividades aisladas. Para que una empresa logre integrar la responsabilidad social como parte estratégica, es prioritario que conozca y entienda sus efectos económicos, sociales y medioambientales (ESG).
Las manifestaciones asociadas a Responsabilidad Social en el sector público generan incentivos de buenas prácticas que permite tensionar tanto la filosofía como la gestión organizacional, generando los círculos virtuosos de mejora continua y de sostenibilidad en la forma de hacer las cosas, en pro de beneficios concretos para la ciudadanía.
Entre muchas acepciones, el liderazgo es entendido en la actualidad como la capacidad de influir, direccionar, persuadir, gestionar y motivar hacia nuevas formas y prácticas de la vida organizacional; de este modo, los directivos y dirigentes se preparan cada vez más desde la negociación y el diálogo para movilizar de manera carismática, cambios y procesos en los cuales, la decisión, la ética de la responsabilidad y la transparencia, se constituyan en principios rectores.
Cada vez más empresas están permitiendo a sus empleados dedicar horas de su trabajo para apoyar una organización de manera voluntaria. En la mayoría de las veces, el sueldo destinado para el empleado incluye las horas que fueron destinadas a su apoyo a la comunidad.
El voluntariado corporativo conforma las acciones que hace una empresa para motivar y apoyar a que sus empleados participen en acciones voluntarias que contribuyan a la sociedad. Cada empresa maneja sus programas de distinta manera, los puede hacer a través de su departamento de RSE, a través de una ONG o simplemente con un grupo de empleados que se ponen de acuerdo.
Martha Belden
Estrategia RSE
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