Juan Pedro Galiano ha sido recientemente elegido como presidente de Forética, en diarioresponsable.com hemos querido entrevistarle para conocer cuáles son sus planes de cara a los dos próximos años de mandato y preguntarle sobre los retos y expectativas de esta señera organización, cuya expansión en América Latina avanza con pasos inexorables.
¿Qué objetivos se plantea para estos dos años de mandato?
Los objetivos fundamentales son cuatro: en primer lugar potenciar la participación y el diálogo con los socios. También queremos desarrollar áreas de trabajo sectoriales/temáticas para profundizar en las diferentes dimensiones de la RSC, incluyendo el impulso a la RS en organizaciones no empresariales. Todo esto sin olvidar que es necesario fortalecer la relación y la colaboración con las instituciones, así como la presencia internacional de Forética. Por último, se trata de impulsar el conocimiento y la investigación en materia de RSC.
¿Cómo cree que la crisis está afectando a la RSE?.
Creo que la crisis está viniendo bien para profundizar en el concepto y vincularlo realmente a la estrategia y a la cultura de las organizaciones, superando una visión superficial de la RSC. La crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de que las empresas adopten un modelo de gestión donde la ética y la transparencia jueguen un papel fundamental, llevando la RSC al núcleo del negocio, aportando de esta forma eficiencia y sostenibilidad al mismo. La crisis ha hecho evidente que una RSC que no va “de dentro a fuera”, lo único que genera son riesgos empresariales y costes innecesarios.
Por lo tanto, la Responsabilidad Social Corporativa es ahora más necesaria que nunca. Es el momento de apostar definitivamente por la ética y la Responsabilidad Social como eje que debe estructurar la gestión en las empresas y el resto de organizaciones. La crisis (que es una crisis de modelo) ha demostrado, por si había alguna duda, que sólo desde los valores y la responsabilidad es posible construir una sociedad sana y un sistema que perdure en el tiempo. No se trata ya de una cuestión de “corazón” (que también) sino de “cabeza”, de ser suficientemente inteligentes para no crear y alimentar una estructura que se vuelva contra nosotros, que amenace la supervivencia de las empresas, el bienestar de las personas y la salud del planeta.
En los últimos años FORETICA a comenzado a expandirse a nivel internacional, especialmente en Iberoamerica. ¿Cómo ve la internacionalización de la SG21?
Forética tiene dos perspectivas muy claras en el desarrollo internacional. Por un lado contribuir al debate europeo de la RSE. En este sentido es miembro del Consejo de Administración de CSR Europe y del Steering Committee del proyecto Responsible Enterprise 2020 que se lanzará en Octubre. La perspectiva europea nos ha llevado a colaborar en varios proyectos con la Comisión europea así como en la potenciación de la RSE especialmente en el este de Europa. En este sentido, por ejemplo, organizaciones como CSR Turkey están tomando la SGE 21 como inspiración para el desarrollo de modelos locales. Forética ha sido también elegido representante europeo de la red mundial CSR360 que nos une con “practicioners” de todo el mundo. También trabajamos con las rede europeas académicas como EABIS y EBEN. En cuanto Latinoamérica, creamos Forética Argentina en 2006 y desde ahí hemos desarrollado cursos de la SGE 21 y actividades en diferentes países como Costa Rica, Ecuador, Chile, Perú, Colombia, Venezuela y la propia Argentina formando a más de 200 directivos. En los últimos meses ha surgido una mayor demanda de empresas de estos países por el modelo de la SGE 21. Tras una experiencia piloto en Chile probablemente veremos las primeras certificaciones en 2011.
Ahora va a salir la ISO 26.000, ¿cómo va a afectar a la SGE 21
Creo que de forma muy positiva. Desde Forética llevamos muchos años trabajando con la ISO 26,000 y es un buen paso para generar debate a nivel global sobre acuerdos y retos existentes. La propia ISO 26.000 en su último borrador de 21 de mayo incluye la SGE 21 en su anexo reconociéndola como una de las pocas herramientas de referencia a nivel global. Es importante que existan guías comunes y amplias y que las organizaciones elijan en el mercado las herramientas que les proporcionen rigor para establecer sus objetivos, metas, indicadores y puedan evaluar de forma transparente sus procesos de mejora continua. La SGE 21 en este sentido es una opción destacada.
Y considera posible que a partir de la iso 26000 aparezcan nuevas normas en cada país.
Este es uno de los retos que ha suscitado más debate en las reuniones en ISO. La ISO 26,000 se aprobará como un “guidance standard” y no un “certification standard”, esto supone, tal como establece la propia ISO que la ISO 26,000 “no es apropiada para su certificación o un uso regulatorio o contractual”. En cualquier caso, veremos la aparición de algunas normas nacionales y deberá ser el mercado y la sociedad quienes decidan sobre la credibilidad y utilidad de las mismas.
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