Y como no hay nada más adecuado que predicar con el ejemplo, yo mismo, el instigador de esta humilde iniciativa de poder presentar alternativas concretas en la mejora del sistema capitalista, ofrezco tres para su debida consideración; para que no decidan por nosotros.
Manuel Carneiro Caneda
No son las grandes propuestas y planteamientos de cambios generales y abstractos del orden capitalista que tanto suenan hoy; bien al contrario, son pequeñas palancas que pueden provocar grandes cambios y esta tríada se compone de:
1.- Socialicemos el consumo: visto que la crisis ha traído como consecuencia que todos los establecimientos ofrezcan financiar el consumo, parece que ello no sólo no merma las posibilidades comerciales de las empresas sino que hasta las salva de la quiebra. El ejemplo último es el nuevo plan VIVE para vehículos puesto en marcha por el Gobierno. Pues bien, hagamos que sea el Estado el que se haga cargo del pago del interés en la compra de productos de consumo. Los productos a p.v.p. (precio venta al público) sin interese por su compra aplazada. Incluso, si al principio económicamente resulta poco viable (cosa que dudo), aumentemos un pequeño porcentaje en el I.V.A. Compartamos el coste, un 50% para el ciudadano con el aumento del impuesto y otro 50% gracias a lo aportado por el estado.
2.- Institucionalizar la Inversión Socialmente Responsable: hasta ahora se ha hablado, aunque todo haya que decirlo, todavía poco, de las sanciones que se debieran aplicar a todos aquellos que han puesto en jaque al capitalismo: fondos de inversión, bancos y aseguradoras, agencias de calificación, hedge founds, etc. Y dado que la situación se ha vuelto muy crítica, se ha decidido inyectar liquidez al sistema pero, ¿a qué coste?, ¿cómo se devolverán dichos préstamos? ¿resulta legítimo?. Bien, hecho está. Pues cuando esto tenga visos de normalizarse, un porcentaje de lo facilitado, y no olvidemos que al final ha sido el estado gracias a la sociedad quien lo aporta realmente, pues que se invierta obligadamente en ISR. Sigue siendo inversión, está encauzada y un tanto más controlada y beneficiará a los “buenos”. Ideal.
3.- El sueldo variable directivo en función de la aportación en RSE: puesto que ahora el Estado puede tener cierta intervención sobre los sueldos de las compañías intervenidas o sobre las empresas a las que ha facilitado la liquidez necesaria para evitar su quiebra, éste puede estimar que parte del variable de los directivos, la consabida Dirección por Objetivos (DPO) que permite hacer participar en los beneficios a quienes, supuestamente, trabajan para conseguirlos, se indiciaría a los logros en RSE de las compañías. Ya veríamos como el cacareado desapego directivo sobre la implicación e implantación de las políticas de RSE empezaba a ser menor. Mucho menor.
En fin, tres iniciativas, pequeñas, menores, humildes, pero que, si sólo llegasen a ser debatidas, ya moverían algún que otro pilar del sistema. Y estoy convencido que serían mucho menos onerosas que todo lo que nos lleva costado la actual situación. Y, sobre todo, menos indignante.
The Universal Declaration of Human Rights
Boletín
COLABORADORES
Y tú, ¿qué opinas?
|
Centro de Estudios de Ética Aplicada País: Argentina |
|
|
Fundación Empresa y Sociedad País: España |
|
|
Acción RSE País: Chile |
|
|
www.jmlozano.cat |
|